La calma de la noche, el sonido relajante de la lluvia, mis lagrimas resbalando por la almohada han traído a mi mente recuerdos imborrables de los amigos que a lo largo de la vida han estado ahí presentes para ofrecer unas palabras de aliento o simplemente para escucharnos y prestarnos su hombro y en especial de ti , recordé aquellos momentos de alegría; nuestra primera borrachera por un hombre que no se merecía nuestro amor, las mil aventuras en nuestro servicio social, el sarcasmo que solo era entendido por nosotras, en fin tantas aventuras y después cada quien continuo su vida, nos casamos o encontramos trabajos diferentes, pero sabíamos que pese a no vernos tan frecuentemente una llamada, un mensaje era suficiente para tener de nuevo a la amiga.
Cuantas veces creí conocer a esa personita lo suficiente para definirla bajo un concepto distinto; le conocía sus manías, defectos y cualidades. A esa persona la llegas a apreciar, con un cariño de hermano; lo ayudas cuando puedes, lo orientas, lo motivas, lo aconsejas, lo acompañas en los momentos difíciles, y le brindas tu amistad sincera y desinteresadamente... lo único que puedes esperar de esa persona es una traición.
Fueron tantas experiencias y vivencias que nos hermanaron mas de lo que lo hubiera hecho con algún miembro de mi familia...
La amistad debería ser una asignatura obligatoria en la vida y tener que examinarse cada cierto tiempo, solo de esa forma podríamos mantener viva una ilusión.
Hoy en este momento no sé si creo en la amistad verdadera y eterna.
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